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Así será mi jornada de trabajo como periodista en 2026

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Sundar Pichai, máximo jefe de Google, nos ha hecho una demostración hace muy pocos días, en la reunión anual de desarrolladores, de un asistente personal basado en Inteligencia Artificial que podría estar ya bastante cerca de poder pasar el célebre test de Turing. La IA ha estado en ciernes y promesas durante más de 20 años, pero ahora estamos en el umbral de la aplicación sistemática de capas de IA a todo tipo de negocios y servicios. El periodismo y los medios de comunicación están pasando una difícil transición, pero la tecnología les puede dar un impulso espectacular, hasta el punto de poder alumbrar una nueva edad de oro con límites impensables. He tomado algunas ideas del muy interesante libro “Lo Inevitable”, de Kevin Kelly para intentar trazar la que podría ser mi jornada de trabajo como periodista un día cualquiera del año 2026.

“Hacia el año 2026 el principal producto de Google no será su motor de búsqueda, sino la Inteligencia Artificial”, dice Kevin Kelly en la mencionada obra. La Inteligencia Artificial ya está aquí como resultado de “una tormenta perfecta de computación en paralelo de bajo coste, más los datos y unos algoritmos de aprendizaje profundo”.

Esta podría ser mi jornada de trabajo en el horizonte del 2026, que es el horizonte que utiliza Kelly:

Me despierto temprano en mi casa de Pozuelo, cerca de Madrid. Se enciende automáticamente una pantalla tamaño tabloide adosada a la mesilla de noche. Recibo, sin sonido, aquellas informaciones que ha seleccionado mi Asistente Personal de Información siguiendo mis criterios y el aprendizaje de mis intereses que ha ido afinando paulatinamente la IA adosada. El coche, eléctrico y de conducción autónoma, me lleva en pocos minutos a mi redacción en la Moncloa, escogiendo la ruta más idónea. En mi puesto de trabajo no hay ningún teclado, tan solo una pantalla gigante. Trabajo como periodista en una cooperativa que reúne a cerca de 12.000 colegas. Nuestro grupo es una propiedad colectiva. Durante las primeras horas rastreo informaciones, imágenes e infografías con las que preparo mis piezas del día. Estas piezas son muy variadas, desde informaciones cortas de nicho, muy especializadas, hasta largos temas multimedia, que mi herramienta de trabajo va complementando con imágenes, vídeos, Realidad Aumentada y los más diversos hipervínculos. La cooperativa se encarga de la distribución y yo recibo directamente en mi cuenta corriente los micropagos que vaya generando mi trabajo, mediante contratos automáticos, con tecnología de cadena de bloques. También produzco vídeos educativos en los que ensamblo partes disponibles de otros creadores, con imágenes, escenas y gráficos. A estos creadores les llegarán sus correspondientes derechos de manera automática, sin importar lo pequeña que sea su aportación. Mis obras electrónicas pueden ser anotadas, marcadas, subrayadas, resumidas, referenciadas, enlazadas, compartidas y explicadas. La cooperativa podría incluso destacar aquellas obras más populares de todos los periodistas, lo que podría dar lugar a una forma totalmente distinta de acceder a la información.

Tendremos a nuestra disposición la Biblioteca del Todo, con todos los libros, todos los juegos, todos los vídeos y todos los textos producidos por la humanidad, accesible desde cualquier pantalla o en el mismo hilo de la nube. Según Kevin Kelly producimos ahora, cada 12 meses, ocho millones de canciones nuevas, dos millones de nuevos libros, 16.000 nuevas películas, 30.000 millones de publicaciones en bloque, 182.000 millones de tuits y unos 400.000 nuevos productos. El resultado es una serie infinita de opciones que no podríamos manejar si no tuviéramos un sistema de filtrado basado en la Inteligencia Artificial. Haríamos que cada cual se concentre solo en las cosas que verdaderamente le estimulan y le motivan, dejando de lado una inmensa masa de acciones que no significan nada para nuestros intereses personales. El filtrado incluye la traducción automática desde cualquier fuente a mi propio idioma. Tendríamos en cuenta lo que nos recomienden nuestros amigos y nuestros expertos preferidos, pero la IA incluirá también opciones aleatorias que puedan sorprendernos y nos inciten a seguir aprendiendo. Apenas hemos empezado en las primeras fases de la imprescindible tarea de cómo y qué filtramos. Al final de mi jornada consultaré mi Universal You, entre otras cosas para saber el estado de mis créditos y cuentas.

MIGUEL ORMAETXEA
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